Leyendo el Exodo- Moises liberador de Israel

Podemos tener como presupuesto que Moisés es un hombre de acción y no de diálogo o contemplación, pues asume la obra de liberación de su pueblo.
Sin embargo hay muchos textos en que aparece Moisés dirigiéndose a Dios y Dios a su vez le responde, podemos notar la frecuencia y profundidad de la oración de Moisés.
El libro del Éxodo y el Deuteronomio hablan de 40 días pasados en la montaña, que suponen una larga oración, hoy llamaríamos tiempos fuertes. Es significativo saber que un hombre de acción, llamado a una empresa épica y claramente activa de sacar al pueblo de Egipto, dedique cuarenta días al trato íntimo con Dios, libre de estorbos y del ruido preocupante de su pueblo.
Intercesión
Súplica personal
Contemplación
Moisés podría pensar así: si soy hombre de Dios, yo tengo la promesa de Dios, y esto me basta; si debo cumplir órdenes recibidas para las que Dios me ha prometido su asistencia, no necesito recurrir a él. Y como garantía, tengo en las manos el bastón capaz de operar prodigios. Podría él pensar que está perfectamente equipado de promesas y poderes, lo cual le exime de recurrir en cada momento al que lo envía. Pero no es así. A pesar de todas estas garantías, misión, promesa, asistencia, bastón. Moisés recurre constantemente a Dios cuando se encuentra frente a un problema o dificultad. En esos momentos levanta el corazón, extiende las manos y ora: esto es ya una gran enseñanza.
Intercesiones mayores
Éxodo 32, 1-14.
Éxodo 32, 30-35
Leemos las dos partes del texto y respondemos las siguientes preguntas:
1. ¿Qué actitudes tiene el pueblo en la ausencia de Moisés?
2. ¿Qué le plantea Dios a Moisés frente a la actuación del pueblo?, ¿qué palabras utiliza?
3. ¿Qué es lo que le dice Moisés a Dios?

