En el día de mis votos solemnes

Compartir y celebrar la alegría de este compromiso que hoy asumimos en la Iglesia y en nuestra querida Orden de La Merced, es para nosotros ocasión de dar gracias a Dios.
A nuestras queridas familias, van dirigidas la primeras palabras, a ti Mario y Margarita, a ti Basilio y Alicia, a ti José y Thelma, que con su amor forjaron lo que hoy somos como personas y cristianos, en ustedes descubrimos ese amor que hoy queremos anunciar al mundo, amor de un Dios que es misericordia y redención.
El Señor nos ha regalado esta hermosa vocación, que hemos podido descubrir en estos años, gracias a muchos de los que hoy nos acompañan, personas, rostros, que conforman:
La parroquia la merced de Chimbarongo, el Colegio San Pedro Nolasco de Vitacura, la Parroquia la Merced de El Salto, la Pastoral Juvenil de la Provincia, la Comunidad Parroquial y el Colegio San Pedro Nolasco de Quillota, la Pastoral Universitaria de la Universidad Católica, El Hogar San Pedro Armengol, la Parroquia Nuestra Señora de la Merced de San Felipe, los jóvenes misioneros de las Obras Misionales Pontificias, La parroquia la Merced de Melipilla y la Basílica, las comunidades y jóvenes de las misiones de verano de las parroquias de Fátima de Chaitén y de Calama;
Y tantas otras personas y comunidades, que a veces ajenas a un compromiso eclesial formal, nos acompañaron con alegría a dar siempre un sí generoso.
Y especialmente a esos religiosos mercedarios, que como amigos, directores espirituales, formadores, confesores, nos fueron animando en este camino de seguimiento a Cristo Redentor.
La oración de los aquí presentes y de los que no pudieron estar, nos ha sostenido y acompañado, ella ha venido a ser ayuda y fuerza, en momentos de dificultad y dolor.
De entre ustedes hemos surgido y como religiosos mercedarios, queremos ser para ustedes, quienes proclamen en medio de la sociedad, que el Amor de Dios se ha hecho carne y visitado al cautivo.
Nuestra Madre de la Merced, que ha estado de tantas maneras en la vocación que nos ha regalado su Hijo Jesús, hoy nos observa complacida. Se han reunido en este templo Basílica muchas personas, venidas de lejanos lugares, algunas con mucha dificultad, que movidas por la estima y el cariño, celebran que unos frágiles hombres le den al Señor un sí para siempre, en esta familia religiosa que inspiro María.
Contamos con su oración en el camino que iniciamos, sabemos que no estamos solos, ustedes cuenten con nosotros, pues para ustedes hoy nos consagramos.
Mario, José Antonio y yo, les damos de corazón, gracias a todos, por estar hoy aquí......
